TEXTO
EROTICO: Ayer
por la tarde compré una botella negra. Era de cristal, pero de cristal
negro opaco, así que no tenía forma de saber qué había
dentro hasta que llegué a mi casa. Se la compré a un niño
en la playa. Era uno de esos niños pesados que montan un tenderete
lleno de trastos en el suelo y ya se creen grandes empresarios. Se puso muy
follonero, y además me daba lástima, así que le compré
la botella por cuatrocientas pesetas. Era una botella pesada de cuello muy
ancho, y pensé que para algo me serviría. Ya cuando la compré
me pareció que tenía algo dentro que hacía un ruido raro.
Y de camino a casa ignoré la sensación de que algo se movía
dentro.