TEXTO
EROTICO: Entonces
ya no respondí de mis actos. Me sentía como una leona enjaulada,
ardiente, con unas ganas terribles de romper las reglas. Me acerqué
lentamente hacía él sosteniéndole la mirada y alargué
una mano hacia su pecho. Lo noté duro, fuerte, y comencé a deslizarla
hacia arriba hasta tocarle el hombro, el brazo... y su tacto me excitó
más aún. Salvador seguía mirándome fijamente,
sin moverse, sin apenas atreverse a respirar. Yo volví a dirigir mi
mano hacia su vientre y la fui bajando hasta tocarle el sexo por encima el
pantalón vaquero. Tenía un paquete enorme, su tacto a través
de la tela me hizo estremecer. Entonces Salvador se retiró, dio un
paso hacia atrás y musitó algo así como que él
podría ser mi padre.